Autor: Luisa Villar Liébana
Opinión:
Es una historia muy entretenida, que nos trae una excelente moraleja.
La historia nos habla de una niña que no conocía el campo, y tampoco conocía los burros, un día su abuela vio un burrito en el patio trasero de una fábrica, la cual estaba detrás de su casa. Esta niña fue a ver el burro y se dio cuenta que era un burrito mágico; ya que, los dibujos que le daban los convertía en realidad. La niña encantada iba todos los días a la casa de su abuela para ver el burrito y hacer nuevas historias. Un día se iban a llevar el burrito a una finca, lo cual a la niña disgusto mucho ya era su único amigo, se fueron a hablar con el dueño de la fábrica para que no se lo llevarán y este aceptó la propuesta cuando se dio cuenta gracias a la niña, que lo de él no era estar sentado en una oficina, sino el patinaje artístico.
La moraleja que tengo acerca de este libro, es que nosotros muchas veces no conocemos nuestras propias capacidades y habilidades y nos tiene que ayudar alguien a descubrirlas; lo mismo que le pasó al burrito, estuvo mucho tiempo esperando a que alguien llegara y colocara a prueba sus habilidades y esta persona fue una niña.
